Es Que Soy Tan Espiritual

Y A Ti Cuanto Te Cuesta Ser Espiritual

¿Y A Ti Cuanto Te Cuesta Ser Espiritual?

Que cada vez nos estamos convirtiendo en seres más superficiales para los que están primero las apariencias y el provecho que podamos sacarle a cualquier situación, e incluso, a cualquier tipo relación, para mí no tiene duda alguna.  Sim embargo, lo que me costó tiempo y dinero fue entender que, para algunos, la espiritualidad se ha convertido en algo más que un contacto directo con nuestro ser interior o esa energía superior que, principalmente, nos brinda paz y bienestar.  Y simplemente, el ser espiritual ha dejado de ser esa cualidad humana y quizás una de las pocas cosas intimas que realmente nos queda, para transformarse en ritual social con más tinte de transacción comercial que de experiencia interior.

Tal vez como a muchos, yo, también, he encontrado dificultad en poder desarrollar mi parte espiritual en estos tiempos modernos. Y como no, si cada vez que observo en las noticias un nuevo escándalo de abusos sexuales a menores, mal uso de cuantiosas sumas de dinero proveniente de las donaciones hechas por fieles y benefactores, casos de maltrato y discriminación, y hasta la asociación entre líderes espirituales y poderosos criminales.  Recapacito en cuanto a si vale la pena pertenecer a una religión en la que sus líderes han destruido esa delgada y frágil conexión que existe entre espiritualidad y religiosidad.

Sin embargo, con dudas y algo distante de la comunidad religiosa en la que crecí, un buen amigo apareció como esa llave capaz de conectar la religión con mi búsqueda espiritual.  El, un hombre denominado a sí mismo como un ser espiritual, lector de libros filosóficos, y quien continuamente publicaba en sus redes sociales mensajes que invitan a conectarnos con nuestro ser interior. Un día cualquiera, muy seriamente me preguntó: “Yon, tú vas a la iglesia?”.  Yo con algo de pena, pero con total honestidad, le conteste negativamente.  Él se quedó mirándome por un buen rato y luego me dijo: “Deberías ir por el Networking.

Networking: termino en inglés que significa hacer contactos de tipo laboral y profesional.

Algo desilusionado por la interesada espiritualidad de mi amigo, volteé mis ojos hacia las nuevas tendencias espirituales, las que, han aparecido y se han convertido en la opción para aquellos que no quieren pertenecer a comunidades religiosas en donde la ritualidad y las normas pueden llegar a ser más relevantes que la mística.  En otras palabras, aquellos que desean tener, entre comillas, su libertad espiritual.  Entonces, me dejé envolver por esta nueva era espiritual, como la han llamado algunos, y de repente me vi participando, muy activamente, en grupos de meditación, sanación, liberación, purificación, los cuales, han ido ganando un gran terreno, en gran medida, apoyados por el fácil acceso a sus contenidos en las redes sociales.

No puedo negar que el pensar en que el templo de cada ser humano está en su corazón y no en una edificación de piedra, expresión empelada por muchos de los guías o maestros espirituales de la nueva era, me sedujo prontamente.  Sin embargo, rápidamente descubrí que ni siquiera esas nuevas experiencias espirituales logran liberarse de esa connotación económica que se le da a nuestra eterna búsqueda de conectar lo humano con lo divino o etéreo, y es que, la industria conocida como mindfulness (palabra como se le conoce en inglés), es un negocio que genera millonarias ganancias cada año.

En tan solo algunos meses, entendí que youtuberos o guías espirituales, autores, motivadores, programadores mentales y muchos más términos usados hoy en día, se han convertido en los nuevos dioses de nuestro Olimpo Espiritual.  Quienes además gracias a esa necesidad de sentirnos bien y de buscar ese equilibrio interior que nos ayude a sobrevivir en un mundo que puede ser agobiador, venden libros, seminarios, suscripciones a páginas de internet, cursos de autoayuda, y retiros espirituales entre muchas más opciones.  Todo lo anterior con el único fin de darnos las herramientas que necesitamos para encontrar esa paz y armonía interior que muchos necesitamos, eso sí, de acuerdo con la cantidad de dinero disponible, y que, estemos dispuestos a pagar en nuestro crecimiento espiritual.

Al final y después de hacer una buena inversión en esa espiritualidad, muchas veces, vacía que con desesperación busqué, decidí alejarme por un buen tiempo de tanta actividad mística.  Entre el silencio y esa necesidad de sentirme tranquilo y en paz, entendí que no hay un camino perfecto y único para desarrollar nuestra espiritualidad, la que al final, termina siendo tan única y personal como somos cada uno de nosotros. Y que muchas veces, sin necesidad de pagar por algo que por esencia nos pertenece, en ese silencio de la mente y el corazón, que pareciera ser cada vez más difícil de alcanzar, puede estar esa conexión entre lo físico y lo etéreo que nos permita alcanzar nuestra tan anhelada paz interior.