¿Depresión? Que Nadie Se Entere.

Depresion y Ansiedad

Hace muy pocos días me reencontraba con una de mis más cercanas amigas, luego de varias semanas sin vernos, compartir un café era la excusa perfecta para cambiar la rutina de nuestros días y actualizar los más recientes sucesos en nuestras vidas.  Mi amiga me comentó que, aprovechando la pascua, visitó a su hija que reside en otra ciudad. Hasta ese punto, diría que nuestra conversación trascurría sin novedades, ya que, gracias a las redes sociales y a las animadas fotos de ella y de su hija en restaurantes, yo ya conocía muchos de los sucesos de su viaje.

La charla prosiguió en torno a la hija de mía amiga, cuya imagen en mi mente era la de una joven feliz y exitosa.  Sin embargo, mi amiga no pudo contener más sus preocupaciones, y con ojos llorosos, me confesó que el motivo real de su viaje se debió a que su hija intentó atentar contra su vida.  Al parecer, ella sufre de depresión y ansiedad debido a su larga soltería y al no haber encontrado el empleo que tanto anhela.

Al terminar nuestra triste velada, mi amiga muy formalmente me solicitó que no comentara la situación de su hija con nadie, textualmente me dijo: “No quiero que nadie se entere de la depresión mi hija”. Con mi cabeza acepte su solicitud y regrese a casa sintiendo pesar por la delicada situación que su familia atraviesa.

Con la hija de mi amiga en mis pensamientos, encontré un artículo en el que era mencionado que la canción I don’t Care (título en Ingles), interpretada por Justin Bieber y Ed Sheeran, es una especie de himno liberador en el que Bieber, comparte públicamente sus problemas crónicos de depresión  El reportaje me hizo reflexionar, y pensé: “Quizás las enfermedades mentales son más comunes de lo que me imaginaba”; sin embargo, seguí mis días con la misma rutina de siempre.

Para esos días y sin saber muy bien el porqué, me encontré un poco desanimado, sintiéndome, estancando en esa cotidianidad que nos impulsa a enfocar nuestros pensamientos en lo que estoy seguro preocupa a muchos seres humanos, en el que se debe pagar, el que debo hacer, y el que carezco.  Y de repente, en la televisión vi que el actor Kit Harington, o mejor conocido como Jon Snow de la famosa serie el Juego de Tronos, era internado en un centro de rehabilitación con el propósito de tratar su estrés y ansiedad.

La noticia llamó toda mi atención, en realidad, me pregunté: “¿Cómo la gente famosa como Bieber y Harington, con toda la fama, el dinero, la juventud, y demás, pueden sufrir de depresión y ansiedad?” Entonces, decidí hacer una pequeña y corta investigación en cuanto al tema, y lo que encontré me pareció sorprendente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades mentales han incrementado sustancialmente en los últimos años, siendo uno de los mayores problemas el hecho de que en muchos países no se hace un diagnostico efectivo y a tiempo.  Lo anterior, ya que en muchos lugares existe un estigma social negativo en cuanto a este tipo de diagnósticos.  Como lo dijo mi amiga: “Es mejor que nadie se entere”. Y no es que quiera decir que uno debe hacer pública su vida personal, pero lo importante es que exista conciencia en cuanto a la vulnerabilidad que tenemos de sufrir este tipo de padecimientos.

Adicionalmente, descubrí en un artículo publicado por el portal Health Line (Línea de Salud), en el que se explica que se ha logrado identificar una relación directa entre el uso excesivo de las redes sociales y los síntomas de depresión y ansiedad.   Según estudios, el verse sobre expuesto a fotos en las que los demás disfrutan de cenas, viajes, o en los que muestran sus cuerpos definidos, éxitos en el trabajo, adquisición de bienes materiales.  Y en otros casos, la excesiva circulación de videos violentos, o de comentadores enfocados en las situaciones negativas de la sociedad y de los países, ayuda a que los usuarios de esas redes sociales sientan angustia y desanimo.  Por último, el artículo comenta que los falsos parámetros de belleza y éxito que circulan en las redes sociales hacen que los individuos tengan una percepción negativa hacia sí mismos y hacia sus vidas, generando frustración y ansiedad.

Para terminar, muchos de los artículos y blogs que leí, sugieren que debemos aceptar que somos seres humanos, y como tal, podemos experimentar sentimientos de frustración, tristeza, rabia, y que no debemos cohibirlos o negarlos, ya que, en realidad, eso no ayuda para nada.  Sin embargo, y lo más importante, es que, si esas emociones no se disipan con los días, o por el contrario se intensifican, lo mejor es expresarlos, dejarlos salir, o aún mejor, buscar la ayuda de un profesional, y en ningún caso, debe ser motivo de pena sentirse deprimido o triste.  Lo vital es identificar que algo no anda bien y nunca, nunca callarlo.