¿Eres tú la novia perfecta?

ERES TU LA NOVIA PERFECTA

Segunda Historia:

 

La Novia Perfecta.

 

La Pao, así era la forma que empleábamos para llamar a mi amiga, Paola, una bella e inteligente ingeniera, quien tenía dos facultades bien conocidas por nosotros, sus amigos.  La primera, podía memorizar casi que inmediato todo lo que pasaba frente a sus ojos, la camisa que alguien había vestido hacia dos días, el correo electrónico con las instrucciones detallas del cómo llevar a cabo un nuevo procedimiento en el trabajo, la nueva canción de Shakira, y miles de detalles, por mínimo que fuera, ella era quien lo recordaba.  Y La segunda, su gran debilidad, los hombres altos y de contextura delgada, pero los más importante, con esa extraña expresión en sus rostros de ser un tipo indomable, mejor dicho, a lo James Dean, el eterno rebelde sin causa.

La Pao, quien era un tanto baja de estatura para algunos, para nosotros, era una bella joven de lindos y expresivos ojos negros y una larga y cuidada cabellera.  Ella nunca se creyó lo suficientemente guapa como aceptar los halagos que otros le hacían, además su propósito de mostrarse como una ingeniera inteligente y versada, en ocasiones, la hacían parecer algo odiosa, pero lo que si era inevitable de ignorar, es que por lo general, ella siempre decía, respondía, sugería, y hacia lo correcto en el desempeño de su trabajo.

Durante el tiempo que trabaje al lado de la Pao, le conocí oficialmente cuatro novios, todos ellos, sin excepción alguna, cumplían con las mismas características físicas que tanto le atraían, incluso en algún momento, llegue a pensar que esos muchachos podrían ser miembros de la misma familia, pero no, al verlos en detalle y a pesar de que todos tenían ese mismo gesto de macho insatisfecho con la vida que decía: “Nena yo soy un hombre difícil y eres tú, quien tiene que conquistarme”, definitivamente no, ninguno de ellos pertenecían al mismo clan familiar.

La primera vez que le escuche a la Pao, el motivo que la llevaba a ser tan generosa con sus novios fue en una navidad.  Recuerdo muy bien que ella como loca, buscó y presupuestó una cámara de video digital de última tecnología, y puede que hoy en día sea un articulo común, pero es que para ese momento, tener una cámara filmadora y además digital, bueno eso era porque el comprador tenía con que.  Algunos le insinuamos que quizás ese podría ser un regalo algo costoso para un novio con el que llevaba saliendo apenas cuatro meses, pero ella con seguridad respondió: “Es que yo quiero que él sepa que tiene a la novia perfecta”.

Ella orgullosa, se presentó en la casa de novio durante la noche buena, llevando con cuidado su regalo envuelto en papel dorado, y el hombre más que sorprendido, recibió el regalazo que su Papá Noel, le tenía para ese año. Ella recibió un CD de música alternativa de una agrupación alemana, al que después de consultarle que si le gustaba esa banda, ella respondió a secas: “No tenía ni la más mínima idea de que existieran”. Ella posteriormente, y un poco desanimada, contó que siempre que salía de paseo con su novio, le pedía llevar la cámara digital para dejar registro de sus románticas salidas, pero la cámara siempre la necesitaba con urgencia o el hermano, o el primo, o la mamá, o la prima del hermano de un amigo.

El engreído dueño de la video cámara digital, le terminó a mi amiga, y ella en su profunda tristeza y después de un par de cocteles, confesó todos los esfuerzos que hizo para convertirse en la novia perfecta.  Y claro que lo era, sin duda alguna, y es que como no lo iba a ser si ella era entre otras:

La novia prestamista: “Mi amor préstame dinero que a penas pueda te lo pago”.

La novia bondadosa: “Mi mamá esta de cumpleaños y no tengo dinero para darle un regalo”.

La novia generosa: “Bueno vamos, pero tú pagas porque aún no me han pagado el dinero que me deben”.

Y la novia de la tarjeta de crédito: “Mi amor será que me prestas tu tarjeta de crédito para comprar algo que necesito”.

La Pao después de cada decepción amorosa, siempre lo decía: “No vuelvo a ser tan tonta, los hombres siempre me utilizan”. Y en algún momento, lo creímos porque después de repetírselo una y otra vez que no lo volviera hacer, ella no volvió a comentarnos los actos de perfecto amor que tenia hacia sus novios, no hasta el día en que recibió una carta de recursos humanos en la que le informaban que su salario era embargado.

Su ultimo novio, el mismo tipo de hombre delgado, alto y de gesto de aburrido con la vida, había comprado un automóvil último modelo que utilizaría para ganar algo de dinero, el cual, fue adquirido con un dinero que mi amiga le prestó al sujeto y con un préstamo en el que la Pao era la codeudora.  Por acuerdo verbal, el hombre se comprometió a que él pagaría las cuotas del préstamo, lo que nunca hizo obviamente. La Pao furiosa llamó a su novio para reclamarle por su falta de honestidad, pero el hombre aún más molesto e indignado, terminó la relación amorosa y le expresó que cuando pudiera, él le devolvería su dinero.

La Pao se quedó sin novio, y como pudo pagó el préstamo de un vehículo que otro disfrutó, y una noche, saliendo de un restaurante en que le celebramos su cumpleaños, ella vio a su desgarbado galán, sonriente, conduciendo el flamante coche, y deleitosamente acompañado por una voluptuosa copilota.