Qué No Te Envuelva la Era De La Infelicidad

Qué Tanto Te Pueden Afectar El Uso Excesivo de las Redes Sociales

¿Qué Tanto Te Pueden Afectar El Uso Excesivo de las Redes Sociales?

No puedo negar que muchos de los avances tecnológicos han traído innumerables beneficios a nuestras vidas haciéndola en muchas oportunidades más práctica.

Sin embargo, lo cierto es que en algún punto perdimos la perspectiva del uso de esa tecnología, la cual, fue creada para hacernos la vida más fácil y no para dominarla y hacerla infeliz.

Te invito a leer mi nuevo blog, “Qué No Te Envuelva la Era de la Infelicidad”.

Y como siempre, gracias por leerme.

 

Es Que Soy Tan Espiritual

Y A Ti Cuanto Te Cuesta Ser Espiritual

¿Y A Ti Cuanto Te Cuesta Ser Espiritual?

Que cada vez nos estamos convirtiendo en seres más superficiales para los que están primero las apariencias y el provecho que podamos sacarle a cualquier situación, e incluso, a cualquier tipo relación, para mí no tiene duda alguna.

Sim embargo, lo que me costó tiempo y dinero fue entender que, para algunos, la espiritualidad se ha convertido en un ritual social con más tinte de transacción comercial que de experiencia interior.

Te invito a leer mi nuevo blog, “Es Que Soy Tan Espiritual”.

Y como siempre, gracias por leerme.

Chernóbil Y El Infame Poder De Una Mentira

Chernobil

¿Qué fue lo que realmente ocurrió en Chernóbil?

Pareciera impensable creer que lo ocurrido en Chernóbil fue el resultado de una simple mentira creada con el propósito de ocultar la realidad de una situación.

Para mi sentir, lo que ocurrió en Chernóbil no es más que la réplica de la vida política que vivimos en nuestros tiempos actuales, en donde, los líderes que elegimos basan sus gobiernos corruptos y su visión a corto plazo en las MENTIRAS que crean.

Te invito a leer mi nuevo blog, “Chernóbil Y El Infame Poder De Una Mentira”.

Y como siempre, gracias por leerme

Photo by HBO.

El Dolor De Una Sociedad Indolente

El dolor de una sociedad indolente

¿Nos Habremos Convertido En Una Sociedad Indolente?

¿Las redes sociales nos habrían hecho perder nuestro sentido de compasión y solidaridad por el dolor humano?

Lo cierto es no puedo dejar de cuestionarme si la percepción de nuestro mundo se habrá limitado tanto a la pantalla de nuestros teléfonos celulares, que en realidad creemos que con un post lograremos sosegar y compensar el dolor que sufren los demás.

Te invito a leer mi nuevo blog, “El Dolor De Una Sociedad Indolente”.

Y como siempre, gracias por leerme.

Vivir En La Peligrosa Era Del Ser Exitoso o Ser Exitoso.

vivir en la peligrosa era del ser exitoso o ser exitoso

Para algunos de nosotros la búsqueda del éxito se ha convertido en una carrera imparable que no nos da respiro.  En algunos casos, se nos está haciendo creer que somos seres humanos imparables, que la derrota no puede hace parte de nuestros planes, y que el éxito es el único camino en nuestras vidas.

Te invito a leer mi nuevo blog, “Vivir en la peligrosa era del ser exitoso o ser exitoso”.

Y como siempre, gracias por leerme.

Quiero de novio al Príncipe Harry, pero que Thor me estremezca en la cama.

Thor el hombre mas sexy. Porque sonamos con el Principe harry

El encontrar el amor, o tener una pareja estable, aún sigue siendo, importante en el desarrollo personal individual y en la idealización de la vida que cada uno de nosotros desea vivir.  Pero, lo cierto es que cada vez es más difícil, pero más difícil, encontrar una pareja estable y duradera.

Te invito a leer mi nuevo blog, “Quiero de novio al Príncipe Harry, pero que Thor me estremezca en la cama”.

Y Como siempre, gracias por leerme.

¿Depresión? Que Nadie Se Entere.

Depresion y Ansiedad

 

Quizá las enfermedades mentales son más comunes de lo que nos me imaginamos.  Adicionalmente, en muchos lugares existe un estigma social negativo en cuanto a este tipo de diagnóstico.  Para muchos es mejor callar la verdad, permitiendo que la enfermedad desencadene en problemas mas profundos y graves.

Te invito a leer mi nuevo blog, “¿Depresión? Que nadie se entere”.

Y Como siempre, gracias por leerme.

El Poder del No

El poder del No

En un mundo en el que terceros pueden determinar la forma en la que los individuos somos valorados, es casi imposible pensar en el poder que puede representar el NO seguir la toxica tendencia de complacer a otros con el único propósito de lograr su beneplácito y aprobación.

Te invito a leer mi nuevo blog, El Poder del No.

Y Como siempre, gracias por leerme.

Estoy de Cumpleaños

Feliz cumpleaños yon Jimenez

Hace un par de meses, teniendo presente que cumpliría 45 años, en mi cabeza no paraba de rodar la idea del cómo debería festejar esa fecha tan importante en mi vida. Me decía a mí mismo que debería organizar una gran reunión e invitar a mucha gente, o tal vez, realizar un viaje a algún lugar en este mundo al cual siempre hubiera querido ir, o quizás, comprarme aquello que siempre había querido, en fin, muchas ideas pasaban, pero ninguna se concretaba. En algún momento, hasta llegué a pensar en tomarme una de esas fotos de estudio, la que, con la ayuda de todas las herramientas tecnológicas, mejor conocidas como el Photoshop, me harían ver más joven y delgado, pero mi raciocinio me dijo: “Esa fotografía solo alimentaria a un pobre ego desorientado que está en la búsqueda desesperada de reconocimiento y admiración”. Entonces, recapacité y me dije: Ya hay mucho ego por ahí suelto haciendo lo mismo”. Así que seguía sin saber el cómo celebrar mi cumpleaños.

Pasaron algunas semanas, y antes de que llegara la tan anhelada fecha, y aun con mi mente tratando de organizar algo sensacional, en el grupo de mi familia que tenemos en WhatsApp, de repente, llegó una foto de la celebración del cumpleaños número cincuenta de mi papá.  Con la magia que tiene las fotos viejas, por un momento de mi vida, retrocedí treinta años y recordé lo que ya ni siquiera recordaba, el suéter de lana azul que tanto le gustaba a mi padre, su sonrisa, el ponqué sobre la mesa decorado por mi mamá, la lámpara que colgaba sobre el comedor, el cuadro de la última cena que era una herencia de mi abuela, y del que no tengo idea qué habrá pasado con él, las sillas, y unos pequeños cuadros que colgaban sobre la pared.  Por un momento, quizás por algunos segundos, me quede quieto, en blanco, inmerso en el pasado, y lloré.

No comprendo muy bien por qué lloré, sé que no fue por tristeza, pero tampoco lo fue por felicidad.  Posiblemente, la única explicación lógica que he logrado encontrar es que mi corazón viajo treinta años en el pasado, y como si el tiempo se hubiera esfumado, añoré todo lo que significaba aquella fotografía.    Recordé mi casa, el jardín exterior, el olor a pinos, la sala, la cocina, mi cuarto, la decoración con los posters de la época que tenía y que no le gustaban a mi mamá, mi pequeña cama, pero en especial, en especial, lo extrañé a él, a mi padre.

Me quedé pensando por un momento en él, tratando de recapitular aquellos años, recordando lo difícil que pudo ser en algunos momentos nuestra relación durante mi adolescencia, lo complicado que era para mi entender su insistencia en que debía estudiar, lo incómodo que me parecían sus palabras cuando me cuestionaba mi pereza juvenil, y mi reiterativa intención de nunca parecerme a él, negándome a mí mismo lo que era obvio, éramos iguales, tan parecidos que hasta teníamos el mismo modo de caminar y el mismo ímpetu acelerado por hacerlo todo a nuestro modo.

Me dije: “Tuvieron que pasar treinta años para aceptar que él tenía la razón en muchas cosas” y sonreí, sintiendo que en algún lugar, allá arriba, él estaría riéndose de mí, diciéndome con su voz fuerte: “Pero como lo que le decía el papá eran mentiras”. Y sin palabras, sin pensamientos, solo con el corazón, en uno de los momentos más íntimos de mis últimos años, le agradecí todo lo que hizo por mí, le dije que lo amaba, que lo había amado, le pedí que me perdonara, y también, lo perdoné, sentí que necesitaba hacerlo.  Percibí que mi alma se reconciliaba plenamente con la suya, y entendí que ese era el mejor regalo de cumpleaños que yo podría recibir, la mejor celebración y que en ese momento no hacía falta nada, nada más.

Al final, y sin querer añadir más a lo que realmente quería decir, creo que he tenido una de las celebraciones de cumpleaños más bonitas que recuerdo haber vivido, hubo ponqué, vino, comida, llamadas, tarjetas, y lo más importante, también estuvo él, mi padre.

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